PEDRO SALINAS (1891-1951)

DE LA VOZ A TI DEBIDA (1933)

PEQUEÑO VALS VIENÉS
Para vivir no quiero 
islas, palacios, torres. 
¡Qué alegría más alta: 
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes, 
las señas, los retratos; 
yo no te quiero así, 
disfrazada de otra, 
hija siempre de algo. 
Te quiero pura, libre, 
irreductible: tú. 
Sé que cuando te llame 
entre todas las gentes 
del mundo, 
sólo tú serás tú. 
Y cuando me preguntes 
quién es el que te llama, 
el que te quiere suya, 
enterraré los nombres, 
los rótulos, la historia. 
Iré rompiendo todo 
lo que encima me echaron 
desde antes de nacer. 
Y vuelto ya al anónimo 
eterno del desnudo, 
de la piedra, del mundo, 
te diré: 
«Yo te quiero, soy yo».

Federico García Lorca (1898-1936)

De POETA EN NUEVA YORK (1940)

PEQUEÑO VALS VIENÉS
En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.

GENERACIÓN DEL 27

«La poesía no quiero adeptos, quiere amantes.»

— Federico García Lorca.

LOS AUTORES

La Generación del 27 recibe su nombre del año en el que se realizó un homenaje en el Ateneo de Sevilla al poeta Luis de Góngora. En este acto se encontraron los escritores Pedro Salinas, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Manuel Altoaguirre, Emilio Prados y Federico García Lorca. Pero no fueron los únicos que formaron parte de este movimiento cultural.

Entre los artistas destacados, también se encuentran pintores como Salvador Dalí o cineastas como Buñuel, y un amplio grupo de mujeres, denominadas frecuentemente ‘Las Sinsombrero’, en el que se encuentran Concha Méndez, Marga Gil, Josefina de la Torre, Maruja Mallo, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín o María Teresa León.

Federico García Lorca

(1898-1936) 

Pedro Salinas

(1891-1951)

Rafael Arlberti

(1902-1999)

Carmen Conde

(1907-1996)

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